lunes, 26 de mayo de 2008

El niño de los zapatos:


Cuerpo menudo
mirando al suelo,
cargado de hombría
gana su sueldo,
apenas trece años
y deja el colegio,
para cargar zapatos de sueños.
Cajas de madera
amontonadas en un camión
que mueve cada mañana,
al despuntar el sol,
malos modos
le reciben del dueño…
 tan solo es un niño pequeño.
Faltó a la escuela
para ayudar a La familia,
diez bocas que llenar.
Por ciento cincuenta pesetas
no duda madrugar
por mercados de tierra
arrastrando una lona
repleta de calzado
que hay que vender.
Se para y grita,
apenas le sale la voz,
señora diez duros el par,
cómpremelos señora,
mis zapatos de sueños,
cómpremelos señora,
no me riña el dueño,
que le tengo temor.
Cuerpo menudo mirando al suelo,
no le vayan a reñir,
solo quiere acabar el día
para entregar el sueldo a su mamá.
Zapatos de sueño
vende el chaval,
yo lo vi llorar,
con la lona arrastrando
y el dueño detrás.
Cuerpo menudo mirando al suelo,
no llores pequeño,
ya no es tiempo de jugar,
dejaste la escuela
para trabajar,
hay diez bocas que llenar,
zapatos de sueños
vende el chaval.
F. Rubio