martes, 30 de septiembre de 2008

Mi última estación,


Mi última estación,

Caminando por la acera,
una hoja amarillenta
cae balanceándose a mis pies,
es la señal del otoño
que se acerca sin pausa,
la estación más cercana
al invierno de los días más oscuros.

Mi cuerpo…
Nota escalofríos,
cuando contempla las cicatrices
de las estaciones ya lejanas,
agotadas por mis años
como agua que se seca en el macetero.

Las hojas de un calendario olvidado
en la pared de mis sombras gastadas,
entre ruinas de huesos ya cansados
aguantando las lonas de mi piel arrugada.

Hoy…
Dejaré de caminar,
y me sentaré a esperar el frío tenebroso
de mi última estación,
desmontaré los palos del sombrajo
que aguantaron mis veranos.

Hoy…
comienza mi otoño,
y cansado…
Espero que llegue mi invierno.
F. Rubio