domingo, 14 de junio de 2009

Madrugar día tras día,


Madrugar día tras día,
 



Madrugar día tras día
para engendrar ojeras
de lustros despertares
sin brillos ni alegrías,
Tan solo unos marcados
rasgos de ingrato cansancio.

Hormigonadas madrugadas
dormitando en mi diario
y un salario venido a menos
tiritando en el frío plástico
de una tarjeta anoréxica.

Insomnios de hambre atrasada
postrada en carros de rejas,
En trenas de hipermercados
encarecidos por ogros insaciables
sedientos de beneficios activos.

Madrugar día tras día…,
¿para qué?..
Si al final sigo tan pobre,
Que mi estomago no lo nota
y mi tarjeta no engorda.

F. Rubio