lunes, 3 de agosto de 2009


La amistad de los seres, es infinita, hasta que se quema su raíz. No la quemes, cuídala.

A veces no paramos a mirar atrás, y seguimos caminando sin mirar tan siquiera al suelo, no nos damos cuenta, si al ir descalzos por nuestras sendas, podríamos pisar espinas de rosas llorando, solo al sentir el dolor en nuestras plantas de los pies, nos damos cuenta del daño que podemos causar a nuestros semejantes, y quizás ya sea demasiado tarde y queramos parar la hemorragia de nuestras huellas, pero ya es imposible, ya rompimos el tallo de tan bella flor, y, se seca sin remedio, ni tan siquiera nuestras lagrimas de disculpas, pueden devolverle la vida que rompimos en nuestro paso descuidado, por eso, pido que seamos consecuentes con nuestros actos, y nos paremos a pensar, antes de que el daño no tenga cura, la amistad es una rosa que tenemos que regar con amor, y cultivarla en el mejor parterre de nuestro jardín, en nuestro corazón, junto al estanque de las alegrías.