martes, 13 de octubre de 2009

Que no nos vean los cuervos



Que no nos vean los cuervos: 
Entre las sombras encontré a un amigo 
agazapado en paredes de enredadas horas, 
¡Como sin conciencia! perdido. 
Incliné mi espalda y, agarré su mano, 
alcé su cara lavando el barro 
que cegaba su mirada. 

Compañero vente conmigo, le dije, 
andemos hacia delante, 
caminemos juntos sobre el polvo. 
dejemos nuestras huellas en la tierra 
para que recuerden donde estuvimos.
¡Que se entere la gente! 
Que juntos… hicimos camino. 

Amigo, escribamos nuestra historia 
en las caras de las piedras, 
que no se pierda en el zurrón de nuestras espaldas. 
Dejemos caer las semillas de nuestra poesía, 
para que nazcan mañanas mejores 
que guíen a nuevos juglares. 

Andemos mi amigo,
Si, ¡Andemos! 
no dejemos caer nuestros huesos 
en baldíos desiertos de secadas plumas. 

Que no nos vean los cuervos 
pastando en el desaliento. 
¡Marchemos amigo!…
Marchemos, 
que no se nos escape el destino, 
y la guadaña nos sirva para afilar 
la punta del mundo, 
la punta de nuestro lapicero. 
y si caemos…que nuestros pellejos 
sirvan… 
para las tapas del libro de nuestra amistad.

F. Rubio