lunes, 7 de diciembre de 2009

La Sherezade del pañuelo.



La Sherezade del pañuelo.

La vida a veces parece un cuento
y nos deja mil y una historia,
que pasa ante los ojos cada día
entre asfalto, jardines 
y solares derruidos, 
llenos de escombros, semáforos y flores 
una sherezade reparte diarios, 
y pañuelos desechables,
 para poder pasar los días
y algunas noches,
ante una fogata vestida de harapos.
Morena en apariencia, 
o quizás la cara sucia
del humo de los tubos de escape,
pero una princesa,
 en su fuente imaginaria,
que dejó atrás su casa 
con la ilusión de volver algún día a su tierra,
y sacar a su familia de la pobreza.
Brega cada mañana,
 acercándose a las ventanas de los autos
ofreciendo un paquete de pañuelos,
si se lo compras, 
sonríe, 
y te da las gracias agachando su rostro.
Ojos negros y piel morena, 
como sacada del cuento,
Sin alfombra mágica, 
tan solo unos cartones 
evitando las húmedas noches
 en el desierto, 
de una ciudad extraña.
Semi apagada la hoguera,
sueña con luces de ámbar, 
rubíes,
 y verdes esmeraldas.
Aparcada en una isleta de la calzada,
entre caravanas de ruido, 
que no de seda.
La sherezade del semáforo, 
me cuenta una historia sin final,
esperando un euro por su pañuelo,
y que mañana,
 vuelva a pasar por su palacio de cartones 
alfombrando su jardín persa, 
de césped mal cortado
y adoquines de piedra,
como si el Rey Shariar, 
su cuento escuchara sin final,
día tras día, en su paso de peatones,
de no sé qué ciudad.

F. Rubio