martes, 2 de marzo de 2010

La espera de una rosa muerta:



La espera de una rosa muerta:

Hoy, como cada tarde
 la he visto llegar,
se sienta sola
en un rincón a esperar.

Como cada tarde
 al perderse el sol,
ella está ausente,
esperando su amor.

El bolso en su regazo,
sus manos sujetándolo
y su mirada cándida,
como la vez que la besó.

Como cada tarde,
 lo espera tras el cristal
con la mirada perdida,
 en el café de la estación.

Los trenes pasan,
el reloj avanza
y ella, mira cada puerta,
cada vagón.

Cuando se paran,
cuando se abren,
cuando baja alguien,
da un salto su corazón.

Como cada tarde,
con lápiz y papel ,
sobre la fría mesa
escribe cartas a un amor.

Cartas que nunca le dio,
y que guarda
junto a la rosa muerta,
que un día el besó.

F. Rubio (c)