
En el lugar donde habita el olvido:
En las tejas de mi viejo tejado
Se va acumulando la nieve,
Y mis sienes,
Frías se van quedando,
Aunque las cobije bajo un sombrero
De años y recuerdos abrigados.
Los cristales de mi ventana,
Apenas dejan pasar la luz del día,
Y a lo lejos los arboles me llaman,
Echan de menos los paseos matinales,
Y el eco de mis pensamientos
Que se columpiaban en sus ramas.
En la verja de mi patio ya baldío,
Hay una puerta entornada,
Y un perro que sentado espera
La salida de su amigo,
Se está quedando dormido en la piedra,
Y junto a la mecedora de mi porche,
Está enraizando el olvido.
F. Rubio
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