lunes, 23 de julio de 2012

Dormiré en el cielo.





Dormiré en el cielo.

 Creemos en la bondad de la vida
y luego te golpea en la cara,
y el viento se vuelve ardió.
 La garganta se reseca al no tener más lagrimas
que regalarle al verdugo,
 y entonces nos dormimos en un banco
tatuando el rocío en nuestro DNI...
Y pides que te lleve la noche ha algún lugar,
donde la vida sea un trago de liviano veneno
que acorte la noche,
 y el despertar sea un eterno cielo.

F. Rubio©