domingo, 9 de noviembre de 2008

Raíces de arcilla:


Raíces de arcilla:

Hay un lugar donde mi vida llora,
un lugar donde los recuerdos quedaron
grabados en su tierra arcillosa,
enterrados en un pozo sin cavar.
 
Como fuegos fatuos del pantano de mi existencia
de aquel agujero cavado en el fondo
del génesis de mi nacimiento,
en aquel cuarto oscuro al final del pasillo
de aquella casa humilde en la montaña.
Hoy mi vida sigue llorando,
como cuando vi la primera luz
que anunciaba la salida en la carrera
de los años por recorrer en este mundo.
Hoy cuando la vida comienza a quitarme
lo que hasta ahora me ha dado,
me siento en la mecedora del tiempo
meciendo mis extremidades.
Que cansadas…
Se van rompiendo con el corazón,
que agrietado por las penas de las perdidas
mas queridas.
Se va sintiendo abatido,
como la pieza perseguida por el cazador del alma,
no le queda mas tiempo para respirar
y sabe que pronto será abatida
en la vaguada de la ladera que le vio nacer.
En la tierra arcillosa que le vio crecer,
y lanzar sus primeros gritos de inocencia
reclamando el aire para respirar.
Hoy sigue habiendo un lugar donde mi vida llora,
un lugar al que mis pensamientos
siguen volviendo cada noche en sueños.
Un lugar donde mis recuerdos son eternos,
y juegan con las sombras de la montaña
dibujando siluetas en la luna.
Para no perder mis raíces,
y estar con los que me quieren
entre su tierra arcillosa y su pozo de llantos
cavados a fuerza de pérdidas cercanas.
Hay un lugar donde mi alma descansará
de los llantos de la montaña,
en la vieja casa de pasillos largos.



F. Rubio