domingo, 16 de noviembre de 2014

El corazón en el cristal .-





Tú sentada en el portal y yo sentado frente al ordenador,
en medio… la soledad paseando por los pasillos,
Escondiéndose con ella la tristeza en una habitación
con las ventanas cerradas para que no entre el sol.
Escarcha en los cristales donde dibujaste un corazón,
Un beso resbalando desde el cristal al suelo
y una lágrima en un escalón.
Tus manos apretando un pañuelo manchado de rímel
Mezclando la pintura con el amor,
 Sabor amargo y mucho dolor,
Escalones de sollozos  y el sonido de una canción.
Entre la puerta y la alcoba solo estamos el pasillo… tú y yo,
Y un suspiro de soledad que se encerró con la sombra 
En un oscuro rincón de nuestro desamor.
Arderá  una llama quemando los trazos de la escritura
que antaño escribió en unas cartas,
Y ahora tan solo son recuerdos
de una historia que pasó entre nuestras vidas,
Un pasillo y mi habitación de la ventana 
donde  dibujaste corazón.


F. Rubio ©

En mi espejo.-





 


Hoy  he sentido el otoño en mi mirada,
Y he visto el ocre de las hojas cayendo como lágrimas.
Hoy he visto los días quemando campos en las sienes de mi espejo,
Hoy  se ha secado una parte de mi vida
Creando el desierto en mi memoria.
Hoy se ha marcado el paso de los años en mi corazón
 Como si fuera un viejo calendario arrastrando mi pasado,
Hoy he mirado mi sombra que me seguía cansada
Y abrazándose ha unos pocos destellos de mi débil reflejo.

F. Rubio ©

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ciegos de hipocresía y desnudos de afecto.-











La hipocresía nos hace ser ciegos de nuestros propios males 
y no nos deja que nos demos la mano, 
e impide darles un abrazo a nuestros hermanos, 
creemos ser impolutos de pecados 
y cuando llega la noche tememos ser juzgados 
por las mentiras que durante el día mal aparentamos.

Fariseos escondiendo conductas de treinta monedas, 
apariencias de puertas para fuera.

Y cuando llegue la parca y no atienda a razones, 
que le contaremos… Que lo hicimos por su bien? 
¡Hipócritas! 

Nosotros somos los monstruos que habitamos en los armarios 
y tenemos miedo a desenmascararnos,
miremos debajo de nuestras camas 
y veremos los cadáveres que escondemos.
Quizás mañana puede que cambie el viento 
y entonces lloraremos solos.

F. Rubio. (c)