lunes, 3 de noviembre de 2014

Ciegos de hipocresía y desnudos de afecto.-











La hipocresía nos hace ser ciegos de nuestros propios males 
y no nos deja que nos demos la mano, 
e impide darles un abrazo a nuestros hermanos, 
creemos ser impolutos de pecados 
y cuando llega la noche tememos ser juzgados 
por las mentiras que durante el día mal aparentamos.

Fariseos escondiendo conductas de treinta monedas, 
apariencias de puertas para fuera.

Y cuando llegue la parca y no atienda a razones, 
que le contaremos… Que lo hicimos por su bien? 
¡Hipócritas! 

Nosotros somos los monstruos que habitamos en los armarios 
y tenemos miedo a desenmascararnos,
miremos debajo de nuestras camas 
y veremos los cadáveres que escondemos.
Quizás mañana puede que cambie el viento 
y entonces lloraremos solos.

F. Rubio. (c)