lunes, 27 de julio de 2009

Mis Ángeles






Mis Ángeles ( A Rossana Arellano )

Los Ángeles que me dejaron en este plano,
me esperan con algarabía
en las escaleras del cielo.

Tres quedaron junto a mi aura,
para endulzarme el camino.

El primero.- en la siniestra, me guarda
de las miradas malherientes
y protege mis pies descalzos
con pétalos de rosas.

El segundo.- de una belleza sin igual,
me llena de flores primaverales
bañadas con gotas de roció
que envidian,
hasta los mas hermosos diamantes.

El tercero.- es la luz divina que alumbra mi existencia,
es dulce manjar de bienes
que besa mis manos,
y sosiega mis sienes cansadas,
es mi sol de paraíso, el edén terrenal
al cual he de cuidar,
para que no se deformen sus alas de amor
que prendidas carga en su dorso.

Los Ángeles que me dejaron, sabían que no estaría sola,
que tres guardianes de gloria, guiarían mi vida
por estelas de auroras celestiales.

Mis tres Ángeles me anuncian la buena nueva,
A la hija del agua -ROSSANA-
A la madre del viento –ROSSANA-
A la amiga incansable –ROSSANA-

F. Rubio.


sábado, 25 de julio de 2009

He colgado mi traje:


He colgado mi traje:

He colgado mis años
en un viejo ropero
en la tercera percha
la ultima tras de la puerta.

He dejado mi historia
entre polillas y polvo
para que alguien lea
mis letras pagadas con sangre.


He marcado con llantos
de muerte,
los botones de mis camisas
y he clavado mis versos
con alfileres de espinas
tratando de alzar las manos
detrás de las rejas.


He seguido la luz
que ocultaba la sombra
he tratado de encontrarme
pero ya no queda piel
en mi traje.


A Miguel Hernandez, el poeta del pueblo.

F. Rubio.

Herido por un beso al aire:


Herido por un beso al aire:

Me di cuenta demasiado tarde,
Nos vimos,
Y me dijiste… luego hablamos,
Me hiciste un guiño, 
y dejaste un beso en el aire,
Mas tarde…te busqué, 
Pero no encontré ni el silencio,
Te habías marchado.

Si alguna vez…vuelves,
Te estaré esperando,  
te espero herido de amor 
…por un beso al aire,
herido de ausencia 

…por un hablamos mas tarde.

F. Rubio.

lunes, 20 de julio de 2009

Mi Venus de la ventana:








Mi Venus de la ventana:

Amanece en la ribera, 
el sol,
despertando las nubes.
Una imagen en el trasluz de mí ventana,
la silueta de una Venus enamorada.
Olor a caramelo en el aire
y el dulce color en tus mejillas,
 sueños de ambrosía en tu mirada.
De fondo,
 suena el adagio de Albinoni
y el reflejo de un ángel prometido
me susurra buenos días.

Va transportando la luz
un prisma de emociones candentes,
me parece irreal la imagen 
que la sombra persigue.
Pero estás aquí, 
junto a mí cama,
no es un déjà vu, 
lo estoy viviendo,
eres tú, 
mi amada.

Quedo absorto en las translucidas bellezas
que tu cuerpo describe 
y se va echando la tarde.

Una barca se desplaza río abajo,
su vela blanca latina,
me hace recordar tu sonrisa,
y al contemplar el vuelo
de una paloma que la acompaña,
entorno los ojos y veo al sol
saludando a la luna.
Ella, quiere bañarte de nácar,
pintarte de brillos, 
para anunciar la noche.

Si, la noche que nos conocimos,
la que puso el azul del cielo en tus ojos,
y abrió el diapasón de los versos enamorados.
Para ti, 
mi Venus en la ventana,
mi diosa…mi amada.

F. Rubio


domingo, 19 de julio de 2009

Hace tanto tiempo



Hace tanto tiempo

He sentido el eco del viento
he balanceado mis manos
acariciando tus suaves contornos.

He columpiado mis labios
sobre tus ojos cerrados
sintiendo el vaivén del vértigo.

He surcado el silencio infinito
rizando mi nuca
con las olas de tu cuerpo.

Pero hace tanto tiempo
que no bebo en tu cáliz
que me siento desierto.

Tanto tiempo abrazados,
que confundimos los sentidos
y soñamos ser uno solo.

Tanto tiempo amándonos,
que los besos quedaron
tatuados de placer.

Tanto tiempo fundidos en gemidos,
que las estrellas se sonrojaron
de suspiros.

Hace tanto tiempo que te amo,
que siento como si naciéramos
una vez tras otra...

Y no quiero que llegue el final.

F. Rubio

viernes, 17 de julio de 2009

Embrujo de libertad:




Embrujo de libertad:

Embrujo de libertad,
 de un pueblo que no olvida
lo que sus gentes le piden,
 libertad con sus ideales.
Pueblo perdido en los confines
de un río eterno,
como agua en la presa pidiendo
su cauce para continuar el paso
 hacia el riego de las cosechas
en los campos del silencio obligado.


No les dejan vivir,
pero luchan por lo que un día
les quitaron a fuerza de palos.


Embrujo de libertad,
como el vuelo de la mariposa
cuando abandona la crisálida
 para colorear con sus alas las mañanas
de las primaveras de los sueños.

Jamás un pueblo debe estar enjaulado
 con barrotes de sangre y miedo
entre llanos y cumbres de lamentos.

Como el viento libre de los campos,
tiene que respirar en el tallo
de las flores del azafrán,
para sentir el aire de libertad
 que entre cumbres de nieve,
nacerá como nace el sol cada mañana.

Embrujo de libertad,
como amaneceres nuevos,
para ver despuntar las sonrisas de sus madres,
como el brillo del lucero de la mañana
en el inmenso espacio del universo de un nuevo día.

Embrujo de libertad,
como el latir del corazón de un niño,
que cuando nace del vientre de su madre
 nadie le pregunta, ¿ embrujo de libertad
 o la rabia de la opresión?
Libertad para los pueblos y sus gentes.
 
  F. Rubio


martes, 14 de julio de 2009

A mi hijo

A mi hijo:
Anidando en el sembrado de mis manos
te dormías… como la alondra en las siestas veraniegas,
tú… levantabas la carita para mirarme,
yo… te besaba la frente,
y cerrabas los ojitos
sabedor de estar protegido.
Ahora ya casi vuelas en tu propio cielo y,
me cuesta acostumbrarme,
casi que me da miedo, cuando me dices hasta luego,
No, por tu destreza… si no, por la imprudencia de esta vida.
Trasnochadas temblorosas espero tu regreso,
y cuando siento el crujir de tu puerta,
mi corazón desacelera los minutos del silencio,
y mis alas… reposan.

Para mi hijo,, que la vida lo trate bien.

F. Rubio

lunes, 13 de julio de 2009

Perdido :

Perdido :

Cansado de vagar sin norte
gastando mis albarcas de pita.

Perdido, y sintiéndome observado
por corvidos déspotas.

Por fin una puerta que se abre,
una luz en el camino,
un quicio donde sentarme.

Por fin, una voz conocida,
un manantial donde saciar mi sed 
y sanar las heridas.

Un pozo de samaritanos de la palabra
que no recelan del forastero
examinando sus ropas andrajosas
y su rostro cansado.

Ya no me quedaban recodos 
donde mirar,
ni piedras que levantar.

Cada paso se espinaba de guijarros
haciendo de mis pies… 
llantos que cegaban mis andadas.

Por fin llegue a mi destino,
un lugar donde la lluvia se hace sonido,
un paraíso donde siembran las palabras
y se recogen semillas de caricias
con el cuenco de tus manos.

Por fin os encuentro… ya puedo descansar.



F. Rubio