El rubor
que enrojece los sentidos
Nos invade
como un denso velo
Posándose sobre
nuestros cuerpos.
Fragancias de dulce sándalo
Revuelven nuestros aposentos
Formando sinuosos
hilos perfumados,
Que abordan nuestras siluetas
Alumbradas
por tenues suspiros,
Ahogando escalofríos
y compases,
Bajo la mirada
de la noche azabache.
Surrealistas imágenes
salen de tus manos
Al deslizarse
por el lienzo de seda y piel,
Que sobresaltan
las arqueadas curvas
de pecados Terrenales,
Con las que me invitas
a caer en un laberinto
formado por tu pelo y
la lujuria de tus ojos.
Entre retorcidos jirones
de húmedos encuentros,
Amanecimos
en auroras boreales
de sexo y,
Sorbo a sorbo,
nos bebimos el amor.
(A mi Amor)
F. Rubio ©

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